sábado, 30 de abril de 2011

Trasplante de Bonsáis Tropicales

Aprovechando que ahora estamos en plena temporada de trasplante de plantas tropicales (carmonas, serissas, ligustrum…) os mostramos el trasplante de un ficus.Este ficus ha pasado el invierno a duras penas y ahora que comienza a levantar cabeza es el momento de trasplantar.

El substrato que suelen traer es de muy mala calidad, poco drenante, con exceso de raíces y por lo tanto con poca oxigenación de las mismas.

A continuación os detallamos los pasos a seguir, espero que os sirva de ayuda. (Pinchar sobre las imágenes para agrandar)
1º Eliminación de toda la tierra de las raíces. Extraemos cuidadosamente el bloque de tierra y de raíces de la maceta y con el palillo desmenuzamos la tierra.
2º Una vez eliminado el substrato procedemos al lavado de raíces. Recordad que para las coníferas nos saltaremos este paso, es decir NUNCA lavaremos las raíces de una conífera.

3º Una vez limpias cortaremos las raíces apicales, es decir aquellas excesivamente gruesas, y aquellos tocones que aparezcan en la base del tronco que nos pueden entorpecer el trasplante. Debemos intentar que la base del árbol sea lo mas plana posible y que las raíces sean finas que son las que nos servirán para la mejor alimentación del árbol.
4º Las heridas que le causamos al cortar han de ser “tapadas” con pasta selladora para evitar que la herida causada sea un foco de infección para la planta. Una herida abierta puede dar paso a cualquier tipo de bichito indeseable, ya sabéis que es mejor prevenir que lamentar o curar.

5º Con este tiempo caluroso prepararemos un cubo con agua para dejar el árbol en reposo mientras arreglamos el tiesto para volver a plantar el árbol. Si disponéis de alguna sustancia enraizante se la añadís al cubo con agua, en este caso hemos utilizado enraigard. En este baño podéis dejar la planta hasta 24h para que absorba el producto si está un poco débil , si la planta esta fuerte con dejarla un par de horas es suficiente.

6º El tiesto debe estar limpio para volver a plantar, limpiarlo con agua y un estropajo de cocina en caso de que replantéis con el mismo tiesto.

7º Se colocan las rejillas de drenaje para evitar que el sustrato se salga por los agujeros de la maceta. Para ver si las hemos colocado correctamente debemos comprobar que no se muevan. Si se mueven estarán mal puestas y debemos hacerlo nuevamente.

8º Una vez colocadas las rejillas el siguiente paso es introducir dos alambres para fijar el árbol al tiesto. El alambre se puede introducir en los agujeros destinados a ello, que son los cuatro orificios que en este caso nos aparecen en la foto y son de menor tamaño. O por los mismos agujeros de las rejillas de drenaje en caso de que el tiesto no disponga de orificios para el alambre.
Este paso es muy importante ya que de no quedar el árbol sujeto cada vez que lo movamos el árbol puede sufrir la rotura de las raíces. Además si tenemos que realizar trabajos de alambrado, poda, madera muerta….. sobre el bonsái este no debe moverse en absoluto por la misma razón, cada movimiento puede acarrear rotura de raíces. Una vez introducidos los alambres los dejamos en espera hacia los bordes de la maceta
9º Añadiremos la akadama , que es el sustrato a utilizar en el transplante. En el fondo de la maceta pondremos la akadama de grano grueso y el resto del tiesto se rellenará con akadama de grano medio. Podemos utilizar akadama sola o bien mezclada con pómice o piedra volcánica. Si mezclamos la akadama pondremos dos medidas de akadama por una de pómice o volcánica.
10º Para evitar que las raíces se sequen o queden excesivamente aireadas debemos compactar el sustrato y eso se hará mediante lo que llamamos el “palilleo”, es decir debemos introducir el sustrato con movimientos circulares del palillo por todos los orificios y oquedades que nos hallan quedado al eliminar la tierra anterior.
11º Una vez acabado el palilleo y el último paso para terminar es un abundante riego a presión para terminar de compactar el sustrato hasta que el agua caiga a chorros por las rejillas de drenaje.

12º En los días siguientes al trasplante debemos proteger el árbol del sol excesivo y sobre todo evitar que la tierra se seque mucho. Recordad que el color de la akadama nos va a marcar la pauta de riego. Si observáis la foto del punto 9 y del 10 el color de la akadama es marrón claro, eso significa que está seca y que el árbol necesita agua urgentemente. Sin embargo en esta última foto el color de la akadama es totalmente marrón oscuro, el cambio de color nos indica que está bien regado y por tanto bien hidratadas las raíces.

13º En este caso la poda de ramas ha sido escasa pero recordad que debéis podar proporcionalmente la masa verde aérea a la poda de raíces. Es decir, debemos eliminar gran parte de las hojas o seleccionar ramitas del árbol, ya sea con la poda de ramas parcial o defoliando el árbol. Por lógica, las raíces sirven para alimentar el árbol, si reducimos las raíces debemos reducir también la zona a alimentar, de lo contrario corremos el peligro de que al saturar las raíces de trabajo el árbol se seque .

14º Cuando el árbol comience a brotar y las primeras hojitas tengan ya un tamaño adecuado será el momento del abonado, no antes. Un bonsái recién trasplantado

NUNCA ha de abonarse hasta que el bonsái vuelva a estar en plena brotación.

Espero que os sea de ayuda la información de este artículo. Os deseo buen trasplante y mejor brotación.

Ya sabéis que podéis encontrar todo lo necesario en mi tienda online.

Un saludo.

SUSTRATO PARA LOS BONSAI-AKADAMA


AKADAMA, LA “TIERRA ROJA”

Articulo copiado de la revista “Bonsái Actual” Nº 8 del año 1989

A medida que sale al mercado más y más literatura sobre Bonsái, la palabra japonesa akadama aparece con más frecuencia en la boca de los aficionados.
Pero, ¿en qué consiste esta tierra que los autores japoneses definen como casi milagrosa?.
Los ideogramas japoneses que forman la palabra akadama significan literalmente “tierra roja”, y la akadama es eso en esencia: una tierra arcillosa de color rojo-anaranjado.
Se obtiene en excavaciones a cielo abierto, siendo una de las canteras más famosas los alrededores de la montaña Akagi-yama.
La tierra conocida como akadama se encuentra entre un primer estrato de mantillo, y otro inferior de arena. Por debajo de la capa de arena se encuentra otra tierra muy utilizada en Japón para su uso en azaleas: Kanuma.
El procedimiento de extracción se realiza por capas, que recibirán un trato diferente dependiendo del tipo de sustrato extraído.
La primera capa, el mantillo, será triturado, desinfectado y embolsado para sus uso principalmente en plantas de flor o como corrector de suelos.
La akadama, en primer lugar, se deja secar en invernaderos para poder separar, en el paso siguiente, los granos finos de los gruesos. Así la tierra roja se comercializa con dos calibres de grano: el fino va de uno a dos milímetros y medio, y el grueso de los 2,5 a 6 mm.
La akadama es una tierra neutra o ligeramente ácida, con un PH de 6,5 a 6,9 (7 es el punto neutro), característica ideal desde el punto de vista hortícola para la mayoría de las especies.
Su grano es muy firme y resiste bien la presión y el paso del tiempo sin deshacerse.
Generalmente, el sustrato de los Bonsái japoneses, está compuesto, o bien por un 100% de akadama, o bien por 8 partes de arcilla y dos de arena.
Es decir, que poseen muy pocas materias orgánicas en su composición. Los suelos compuestos de partículas minerales poseen mayor porosidad que los orgánicos, que tienen una fuerte tendencia a retener agua. Sin embargo, en comparación con la mezcla tradicionalmente utilizada por aficionados españoles (1/3 arcilla, 1/3 arena, 1/3 mantillo), la akadama presenta una menor capacidad de retención de agua. Ello, que puede parecer un inconveniente, asegura al cultivador un perfecto drenaje, que hará prácticamente imposible la pérdida de un árbol por podredumbre de raíces.
Puesto que, en cuanto a capacidad de drenaje, el tipo de suelo utilizado es poco importante, ello viene a indicar que los aficionados españoles son poco exigentes en el cribado de sus mezclas y la selección de granulometrías.
Otra característica curiosa de este tipo de suelo está relacionada con la capacidad de intercambio de iones. Graduados en escala, a mayor valor, mayor retención de nutrientes, y mayor habilidad de las partículas del suelo para retener los nutrientes y liberarlos después para la nutrición de la planta. Esta capacidad posee además un efecto amortiguador sobre los cambios bruscos en el PH del suelo por el riego o el fertilizado.
La akadama, es curioso, posee un índice bajísimo. Sin embargo, lo que podría ser el principal inconveniente de la tierra roja, se ve corregido por el casi exclusivo uso del abono orgánico en Japón. Así, al cabo de dos meses, el índice se sitúa entre los grados más altos.
Respecto a la retención de nutrientes, el 90 % de las mezclas que normalmente se utilizan en Bonsái son ligeramente deficientes en nitrógeno, fósforo y potasio. Tan solo se exceptúa un 10% en las que los cultivadores añaden un cierto porcentaje de humus en el momento de mezclar los diferentes suelos. Esta deficiencia es corregida rápidamente en Japón por el uso de abono orgánico, mientras que entre nosotros, el uso de fertilizantes químicos no consigue corregir la situación hasta mitad de la época de crecimiento.
Por todo lo anterior se deduce que la akadama no es la tierra perfecta en todos los aspectos, como algunos argumentan. Su ventaja más importante es el tamaño y la firmeza del grano, así como su PH. En todas las otras características, son las prácticas horticultura les japonesas las que consiguen que se comporte como una excelente tierra.
Por ello mismo, un Bonsái cultivado entre nosotros con akadama puede no funcionar tan bien como lo haría en Japón. Deben cambiar al mismo tiempo las prácticas de riego (más abundante) y abonado (orgánico).
En el intento por conseguir una arcilla que se comportara como la akadama, algunos cultivadores comenzaron a utilizar arcilla calcinada. Pero si bien su resistencia a la presión era parecida e incluso superior, ni la forma del grano era la misma (la akadama es redondeada y la arcilla calcinada de cantos agudos), ni el PH tampoco, encontrándose variaciones entre 5,2 y 9,3 (recordemos que pocas plantas pueden sobrevivir con PH superior a 7,5, y ninguna sobrevive con PH 9).
Otros sencillamente prescinden de ella utilizando para sustituirla más cantidad de arena de río. No es una mala solución ni respecto al drenaje ni en cuanto a la retención de agua, pero precisa de un abonado programado y estricto.
Aunque esta solución es correcta, algunos aficionados se resisten a dejar de utilizar arcilla en sus mezclas, aun cuando hayan sufrido problemas por asfixia radicular en alguna ocasión.
No hay ningún problema para utilizar nuestra propia arcilla (aunque no se comportará igual que la akadama) siempre que observemos las siguientes precauciones:
Nunca usaremos arcilla superficial; aunque el grano parezca mas adecuado, en poco tiempo quedará reducida con el riego a fino polvo, que bloqueará los poros del sustrato.
Debemos ser consistentes en el cribado y rechazar los granos inferiores a 1,5 mm.
La proporción de arcilla utilizada no debe nunca sobrepasar el 20% de la mezcla, de modo que los otros componentes de la misma amortigüen la degradación de ésta.

Recuerda "la potencia sin control no sirve de nada" con este sustrato se pueden conseguir resultados increibles, o matar la planta por falta de riego....cada uno debe adaptarse al tiempo que pueda dedicar a sus plantas, y ver el resutlado que persigue.

RIEGO DE LOS BONSAI.


El riego de un Bonsái - I

De todas las técnicas de cultivo, el riego es la más importante. Una tarea que en principio es sencilla no lo es tanto cuándo hablamos de bonsái, puesto que nos encontramos con una planta que depende totalmente de nosotros y que vive en unas condiciones muy concretas, tiestos muy planos, árboles en piedra o bosques en lajas de pizarra. Todo ello con un denominador común que es la poca cantidad de tierra utilizada y, por tanto, lo rapidez con la que puede llegar a secarse.

No es fácil decir como hay que regar, ya que esto dependerá de muchos factores: temperatura ambiente, tipo de suelo empleado, especies cultivadas, época del año, etc.

Como norma general se puede decir que hay que regar cuando la superficie de la tierra comience a secarse, lo que nos obliga a estar pendientes para evitar una sequedad total del suelo de nuestros árboles, ya que esto tendría daños irreparables.

La manera adecuada de regar es utilizar una regadera con roseta de agujeros finos y con lanza larga para conseguir una buena presión de agua y simular la lluvia. Hay que hacerlo con dos pasadas, de manera que le de tiempo a la tierra a retener el agua necesaria y a la vez conservar su estructura, siempre comprobando que sale agua por los agujeros de drenaje.

Es fácil entender que no regaremos igual en invierno que en verano, e incluso dependiendo de la latitud en que nos encontremos. Mientras que en invierno es posible que no tengamos que regar más que cada dos o tres días, en verano, y si la situación de nuestros bonsáis es a pleno sol, nos veremos obligados a regar dos o tres veces al día.

En cualquier caso lo ideal será la observación del árbol y del suelo para comprobar su estado y de ésta manera intentar cubrir sus necesidades, aprendiendo en cada momento cuales son las características de cada especie hasta llegar a un cultivo adecuado. No es lo mismo un pino, un arce, o un salix, cada uno de ellos tienen necesidades distintas que tendremos que intentar satisfacer.

Nunca debemos olvidar que estamos tratando con un ser vivo y como a tal tendremos que cuidar.



Los maestros abren la puerta,
pero tú eres quien debe atravesarla.
PROVERBIO CHINO

Carlos Lázaro
CENTRO BONSÁI COLMENAR
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BONSAI TREE-Bonsai Estilos básicos


Bonsai Estilos básicos


Bonsai se pueden clasificar en cinco estilos básicos: vertical formal, vertical informal, inclinado, cascada, y
semi-cascada. Estas clasificaciones se basan en la forma general del árbol y lo mucho que el tronco se inclina lejos de un eje vertical imaginario.

Los numerosos estilos japonés bonsai son principalmente las variaciones de estos cinco estilos básicos. Los estilos que figuran en este boletín se aplican a árboles con troncos sola. El estilo de tronco único es el diseño básico que es el más simple de la forma porque el tronco se determina la composición general.

Formal vertical

El estilo vertical formal ha proporciones clásicas y es la base de todos los bonsais. Es más fácil para un principiante a desarrollar, ya que requiere la menor experimentación, evita el problema
de la poda selectiva, casi de inmediato y debe convertirse en un bonsai mostrable.

En este estilo, la forma es cónica o redondeada a veces, y el árbol tiene una erección líder y ramas horizontales. Una de las ramas es menor y se extiende un poco más lejos del tronco que los otros (

Además, más las dos ramas están capacitados para presentar en la parte delantera del árbol, un
ligeramente más alto que el otro. La tercera rama de este estilo se extiende en la parte posterior del árbol en un nivel entre las ramas twoside para dar la profundidad de las plantas de plantas en el estilo vertical formal se ven mejor en recipientes de forma ovalada o rectangular.

No centro de la planta cuando la coloque en el contenedor. Planta que aproximadamente un tercio de la distancia de un
finales. En la elección de una planta de cría de este estilo, asegúrese de que el tronco se eleva desde el suelo en una línea bastante recta. El tronco debe ser recto y no tenedor o se ramifican de la altura total de
el árbol. Recorte las ramas o ramitas pequeñas que están muy cerca de la base y cerca del tallo principal. Estas ramas en detrimento de la composición general.

Vertical informal

El estilo vertical informal tiene mucho la disposición misma rama que el estilo vertical formal, pero la parte superior - en lugar de erigir como en el estilo vertical formal - se inclina ligeramente hacia delante. Esta curva tiene ramas de los árboles parecen estar en movimiento y mejora el aspecto de la informalidad

El estilo vertical informal se ve mejor en un óvalo o un recipiente rectangular. Se deben sembrar, no en el
centro del recipiente, pero un tercio de la distancia desde un extremo.

Muchos árboles de vivero son naturalmente inclinados. Esto los hace muy adecuado para el estilo vertical informal. Compruebe inclinación del árbol mirando hacia abajo en el tronco desde arriba - desde este ángulo la parte superior debe inclinarse hacia el frente.

Si esta opinión no es atractiva, puede mover la bola de la raíz a la inclinación del árbol en otra dirección.
Si elige un árbol vertical en el vivero, y quiere entrenar en el estilo vertical informal, simplemente la inclinación de la
planta cuando macetas. Al hacer esto, recortar las ramas y el follaje para que se escalan al tamaño del árbol

Inclinación

En el estilo de inclinación, el tronco tiene un ángulo más agudo que en los estilos anteriores. La rama más baja debería extenderse en la dirección opuesta a aquella en la que se inclina el árbol. La parte superior del árbol se dobla ligeramente hacia el frente. Las ramas más bajas se organizan en grupos de tres, comenzando alrededor de un tercio del camino hacia el tronco.

La inclinación árboles en la naturaleza se llaman "indecisos" - los árboles que han sido forzados por el viento y la gravedad en
el crecimiento no vertical. La actitud del estilo de inclinación se encuentra entre los estilos de abajo arriba y en cascada. Este
estilo se ve mejor plantado en el centro de una ronda o un recipiente cuadrado.

Cascada

En el estilo en cascada del tronco se inicia por la creciente alza de la tierra, luego se vuelve bruscamente hacia abajo, y llega a un punto por debajo del borde inferior del contenedor. Por esta razón, el recipiente debe ser colocado en el borde de la mesa, o en un pequeño puesto.

El estilo en cascada tiene la mayor parte de su follaje por debajo de la superficie del suelo. Este estilo es representativo de una
árbol natural que crece por la cara de un terraplén. La formación de un árbol en el estilo en cascada lleva más tiempo que en el estilo inclinado. Elige una especie de crecimiento lento en lugar de forzar a un árbol que
Normalmente crece en posición vertical en una forma poco natural. Doble el árbol entero hacia adelante para que una rama de vuelta es vertical y las ramas laterales caen naturalmente.

Una cascada de siembra por lo general se ve mejor en una ronda o un recipiente hexagonal que es más alto que ancho. El árbol debe ser plantado fuera del centro desde el lado en cascada.

Semi-cascada

El estilo semi-cascada tiene un tronco que se le permite crecer directamente a una cierta distancia, y luego se
en cascada hacia abajo en un ángulo de menos abrupta que en el estilo en cascada (Figuras 9 y 10). Las ramas en cascada son considerados como la parte delantera del árbol y las ramas de espalda son entrenados más cerca del tronco que en los otros estilos.

El semi-cascada no debe llegar por debajo del fondo del recipiente, sino que debe ir por debajo del nivel
de la superficie del suelo. Las plantas que se adaptan bien a los estilos en cascada y semi-cascada son enebros postrados, y plantas con flores tales como crisantemos, glicinas, sauces, y el jazmín estrella.
Antes de encapsulamiento de un árbol de los bonsai en cualquiera de los cinco estilos, tenga en mente la imagen de cómo el árbol se interpondrá en el contenedor.

No plante un árbol en una dirección, y después arrancar de raíz para hacer un cambio. Mantenga su tema general
en cuenta al momento de plantar los bonsai. árboles vertical debe tener una mirada estabilizado en el contenedor; estilos inclinado y en cascada a menudo tienen su raíz superior superficies expuestas a imitar a las plantas que crecen de esta manera en la naturaleza.

No importa qué estilo usted elige - si los especímenes solo tronco o grupos de árboles de raíces único - todo depende de su selección de material vegetal, y su capacidad de visualizar la forma final del Bonsai.

TIENDA VIRTUAL-BONSAI

domingo, 10 de abril de 2011

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España

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Centro Bonsái Colmenar (Madrid) - España.
Andalucía: Museo del Bonsái en Ronda (Málaga).
Cataluña: El Museo del Bonsái, en Les Cloquelles del mas Cornell (Gerona), dispone de una exposición de bonsáis y cerámica.
Comunidad de Madrid: el Centro Bonsái Colmenar, de Carlos Lázaro, en Colmenar Viejo, es el centro de bonsái con la mayor colección de la Comunidad de Madrid, con una exposición permanente de más de 1.500 bonsáis, de casi 100 especies diferentes. La entrada es libre y se pueden hacer fotos pidiendo permiso al dueño.
Comunidad de Madrid: el Real Jardín Botánico de Madrid posee una exposición de bonsáis.

Bonsái-Origen


El arte del bonsái se originó en China hace unos dos mil años, como objeto de culto para los monjes taoístas. Para ellos era símbolo de eternidad, el árbol representaba un puente entre lo divino y lo humano, el cielo y la tierra.
Durante siglos la posesión y el cuidado de los bonsáis estuvo ligado a los nobles y a las personas de la alta sociedad. Según la tradición, aquellos que podían conservar un árbol en maceta tenían asegurada la eternidad. Así fue como los monjes disponían los árboles pequeños en vasijas a lo largo de las escaleras de los templos y hasta eran fuente de culto.
En el sur de China, este arte consistía en transmitir todas las características de un árbol desarrollado en la naturaleza a un árbol pequeño cultivado en maceta. Se buscaba reproducir estos árboles según los existentes en las altas montañas por lo cual utilizaban sólo especies que existían en los montes y que ya poseían formas especiales en su intensa lucha contra las adversidades climáticas.
Fue llevado a Japón hace unos 800 años, donde se perfeccionó y evolucionó al arte actual. Desafortunadamente, muchos de los especímenes más antiguos desaparecieron durante la segunda guerra mundial.
Un bonsái no es una planta genéticamente empequeñecida. Se mantiene pequeña dándole forma, podando el tronco, las hojas y las raíces cada cierto tiempo, dependiendo de la especie. Si se cultiva adecuadamente, sobrevivirá el mismo tiempo que un árbol normal de la misma especie, pero si lo hacemos de forma incorrecta, probablemente morirá.
En general, cualquier especie arbórea o arbustiva puede ser cultivada como bonsái, pero las más apreciadas por los aficionados son aquellas que poseen las hojas pequeñas de forma natural y además son resistentes al cultivo en maceta, como por ejemplo, las especies de los géneros: Acer (arce), Pinus (pino silvestre), Ulmus (olmo), Rhododendron (azalea), Ficus (higuera), Olea (olivo), Juniperus (enebro), etc.
Un bonsái suele exponerse en un tokonoma acompañado de un cartel (kakemono) y una planta de acento (shitakusa) o un suiseki (piedra-paisaje japonesa), aunque en este caso lo apropiado sería denominar a esta piedra como tenseki, ya que sólo se trata de piedras que representan la estación del año (invierno, primavera, verano u otoño) con relación al bonsái y no necesariamente tienen las características propias de un suiseki.

Cultivo
Es conveniente cultivarlos en el exterior durante todo el año. En el caso de las especies tropicales y subtropicales, éstos han de protegerse de las temperaturas bajas durante la época más fría, protegiéndolos en un invernadero frío muy bien iluminado. En todo caso, si se cultiva en el interior de casa, debe estar lejos de fuentes de calor y junto a una ventana muy luminosa, sin sol directo, sólo durante la época fría del año (otoño/invierno).

Riego

Se ha de regar cuando la superficie de la tierra comienza a secarse y de forma abundante, es decir, hasta que salga por el drenaje. Esto suele suceder dependiendo de muchos factores (época del año, clima de la zona, actividad del árbol, situación, etc.) y, por tanto, el riego puede ser necesario varias veces al día en verano o cada dos o tres días en invierno.
Se debe emplear una regadera de agujeros finos, para así aportar más oxígeno, evitar degradar el sustrato y no alterar su granulometría ni el drenaje del mismo. La primera vez, se riega para humedecer la tierra por encima y una segunda vez al cabo de unos minutos, a fondo, hasta que el agua salga por los agujeros de drenaje de la maceta, evitando el encharcamiento de la tierra.
La mejor agua que se puede utilizar es la de lluvia, ya que es la que absorben las raíces de los árboles en su estado natural. Al utilizar agua de uso corriente se recomienda dejarla reposar como mínimo 24 horas, ya que de este modo gran parte del cloro y demás elementos químicos nocivos quedan en el fondo del recipiente. También es recomendable el uso de agua con un pH de 6,5.
La pulverización de las hojas sólo debe emplearse cuando se haya aplicado un tratamiento fungicida preventivo en primavera y otro en otoño, de lo contrario aparecerán los hongos, especialmente si el cultivo es en interior o invernadero.
Si la maceta está muy seca, o el agua no penetra bien en el suelo, es conveniente sumergir la maceta en agua y dejarla reposar unos minutos. No obstante, este sistema de riego sólo se debe utilizar en caso de emergencia y nunca como un método habitual de riego.

Abono

El más adecuado es el abono orgánico sólido (hechos con harinas, de soja, de sangre o huesos). Hay que abonar especialmente durante los períodos de crecimiento y formación de yemas (primavera y otoño). Si se usa fertilizante químico líquido se deberían seguir las instrucciones del fabricante, ya que si se utiliza en exceso se pueden quemar las raíces. En período de reposo vegetativo, es preciso dejar de abonar, salvo que su cultivo sea en interior. No se deben abonar plantas débiles o enfermas, ni durante los treinta días posteriores a un trasplante o poda.

Poda

Se realizan de dos clases:
  • Poda de mantenimiento: sirve para formar poco a poco el bonsái y para acentuar las formas deseadas. Para hacerlo se podan las ramitas cuando tienen 7 u 8 pares de hojas, cortando por encima de los 2 ó 3 primeros pares de hojas. Se han de quitar las hojas amarillas y los brotes del tronco.
  • Poda drástica o de formación: consiste en podar drásticamente para darle la forma deseada. La forma de poda más drástica es la que se realiza a los ejemplares en escoba: cuando se quiere crear este estilo se debe cortar el tronco con una navaja afilada en bisel o cóncavamente para que las ramas que surjan lo hagan desde el mismo punto. Y para que éstas crezcan hacia arriba conviene rodear el corte con un cartón opaco que sobresalga unos 5 cm para que las ramitas se dirijan hacia arriba disimulando la cicatriz. La herida del corte se debe untar con una pasta cicatrizante.

Trasplante

Cuando la tierra se haya agotado (cada 2 ó 3 años) es necesario trasplantarlos, dependiendo de la especie y situación de cada ejemplar. Se ha de recortar a la vez parte de las raíces y podar las ramas en una proporción similar. En general, suele hacerse al comienzo de la primavera, justo cuando las yemas están hinchadas pero los brotes aún no han abierto, cortando entre 1/3 y 2/3 de las raíces, aunque puede haber casos en los que no sea necesario. Hay dos clases de raíces: las de sostén y las de alimento. Se deben cotar las primeras. Estas pueden reconocerse porque son largas y más gruesas. Las de alimento son más finas y con pequeños filamentos parecidos a cabellos. Estas no se deben cortar. Esta operación es delicada y si no se está seguro de que el bonsái sobreviva es mejor no podar las raíces o consultar con un profesional. En cualquier caso, el volumen de raíces que dejemos debe ser 1/3 superior al volumen de copa o parte aérea.

Musgo

El musgo es una parte decorativa opcional que aporta una textura sedosa a la superficie del suelo, aunque también es útil para mantener más la humedad en la tierra durante la época seca.
No obstante, aunque el musgo resulta agradable visualmente, es necesario que no cubra más del 50% de la superficie de la maceta para que las raíces puedan respirar adecuadamente y se pueda realizar un riego correcto observando la situación en la que se encuentra la superficie de la tierra. En ningún caso se debe cubrir parte del tronco.

Clasificación por estilo


Árboles Bonsái con variedad de diferentes estilos en Sídney, Australia.
De acuerdo con su estilo los bonsái se clasifican en:
  • Chokkan (直幹?) - Es el clásico estilo vertical formal de tronco recto, con la usual silueta triangular.
  • Moyogui (模様木?) - Estilo vertical informal donde se reconoce la silueta triangular pero el tronco es sinuoso.
  • Shakan (斜幹?) - Estilo de tronco inclinado no más allá de 45°, reconocible la silueta triangular.
  • Kengai (懸崖?) - Cascada, el ápice del tronco se encuentra claramente bajo el borde de la maceta. Es equivalente a un estilo vertical puesto cabeza abajo.
  • Han Kengai (半懸崖?) - Semicascada, el ápice del árbol se encuentra debajo del límite superior del vaso pero por encima del fondo del mismo.
  • Fukinagashi (吹流し?) - "Barrido por el viento". En este estilo se simula los árboles que han crecido en la cima de una montaña dominada por vientos fuertes que soplan siempre en la misma dirección. Toda la masa del árbol se encuentra inclinada hacia a un costado.
  • Neagari (根上り?) - Raíces expuestas, usando cualquiera de los estilos de tronco descritos pero donde las raíces del árbol se encuentran visibles, usualmente sobre una roca. El tridente que se muestra en la primera imagen de este artículo corresponde a este estilo.
  • Bunjin (文人?) - Busca simular la caligrafía oriental, es de origen chino y se caracteriza por tener un tronco muy esbelto y una copa casi nula (solamente en el ápice del mismo).

Clasificación por tamaño


Juniperus procumbens.
De acuerdo con su tamaño los bonsái se clasifican en:
  • Shito o Keshitsubo - bonsái no mayor a 5 cm de envergadura, posible de transportar en la "punta del dedo"
  • Mame - de 5 a 15 cm de altura, posible de transportar en la "palma de la mano"
  • Shohin - de 15 a 21 cm
  • Komono - de 21 a 40 cm
  • Chumono - de 40 a 80 cm
  • Omono - más de 80 cm

Jin y Shari

Uno de los efectos más llamativos que se puede dar a un bonsái para hacerle aparecer como un árbol viejo, es mediante el uso de las técnicas de Jin o Shari que corresponden, respectivamente, al retiro de la corteza, el floema y el cámbium de un tronco o una rama para crear un área de madera muerta, la que idealmente debe ser tratada con una solución de polisulfuro de calcio para evitar el ataque de hongos y proporcionar un aspecto blanco-plata.