El Mundo de los Bonsai! Bonsai (盆栽?) es una palabra japonesa que significa literalmente bon = bandeja + sai = naturaleza (aunque etimológicamente procede del término chino 盆栽, penjing o penzai, que significa pén = bandeja + zāi = cultivar) y consiste en el arte de cultivar árboles y plantas, reduciendo su tamaño mediante técnicas, como el trasplante, la poda, el alambrado, el pinzado, etc., y modelando su forma para crear un estilo que nos recuerde una escena de la naturaleza.
sábado, 30 de abril de 2011
SUSTRATO PARA LOS BONSAI-AKADAMA
AKADAMA, LA “TIERRA ROJA”
Articulo copiado de la revista “Bonsái Actual” Nº 8 del año 1989
A medida que sale al mercado más y más literatura sobre Bonsái, la palabra japonesa akadama aparece con más frecuencia en la boca de los aficionados.
Pero, ¿en qué consiste esta tierra que los autores japoneses definen como casi milagrosa?.
Los ideogramas japoneses que forman la palabra akadama significan literalmente “tierra roja”, y la akadama es eso en esencia: una tierra arcillosa de color rojo-anaranjado.
Se obtiene en excavaciones a cielo abierto, siendo una de las canteras más famosas los alrededores de la montaña Akagi-yama.
La tierra conocida como akadama se encuentra entre un primer estrato de mantillo, y otro inferior de arena. Por debajo de la capa de arena se encuentra otra tierra muy utilizada en Japón para su uso en azaleas: Kanuma.
El procedimiento de extracción se realiza por capas, que recibirán un trato diferente dependiendo del tipo de sustrato extraído.
La primera capa, el mantillo, será triturado, desinfectado y embolsado para sus uso principalmente en plantas de flor o como corrector de suelos.
La akadama, en primer lugar, se deja secar en invernaderos para poder separar, en el paso siguiente, los granos finos de los gruesos. Así la tierra roja se comercializa con dos calibres de grano: el fino va de uno a dos milímetros y medio, y el grueso de los 2,5 a 6 mm.
La akadama es una tierra neutra o ligeramente ácida, con un PH de 6,5 a 6,9 (7 es el punto neutro), característica ideal desde el punto de vista hortícola para la mayoría de las especies.
Su grano es muy firme y resiste bien la presión y el paso del tiempo sin deshacerse.
Generalmente, el sustrato de los Bonsái japoneses, está compuesto, o bien por un 100% de akadama, o bien por 8 partes de arcilla y dos de arena.
Es decir, que poseen muy pocas materias orgánicas en su composición. Los suelos compuestos de partículas minerales poseen mayor porosidad que los orgánicos, que tienen una fuerte tendencia a retener agua. Sin embargo, en comparación con la mezcla tradicionalmente utilizada por aficionados españoles (1/3 arcilla, 1/3 arena, 1/3 mantillo), la akadama presenta una menor capacidad de retención de agua. Ello, que puede parecer un inconveniente, asegura al cultivador un perfecto drenaje, que hará prácticamente imposible la pérdida de un árbol por podredumbre de raíces.
Puesto que, en cuanto a capacidad de drenaje, el tipo de suelo utilizado es poco importante, ello viene a indicar que los aficionados españoles son poco exigentes en el cribado de sus mezclas y la selección de granulometrías.
Otra característica curiosa de este tipo de suelo está relacionada con la capacidad de intercambio de iones. Graduados en escala, a mayor valor, mayor retención de nutrientes, y mayor habilidad de las partículas del suelo para retener los nutrientes y liberarlos después para la nutrición de la planta. Esta capacidad posee además un efecto amortiguador sobre los cambios bruscos en el PH del suelo por el riego o el fertilizado.
La akadama, es curioso, posee un índice bajísimo. Sin embargo, lo que podría ser el principal inconveniente de la tierra roja, se ve corregido por el casi exclusivo uso del abono orgánico en Japón. Así, al cabo de dos meses, el índice se sitúa entre los grados más altos.
Respecto a la retención de nutrientes, el 90 % de las mezclas que normalmente se utilizan en Bonsái son ligeramente deficientes en nitrógeno, fósforo y potasio. Tan solo se exceptúa un 10% en las que los cultivadores añaden un cierto porcentaje de humus en el momento de mezclar los diferentes suelos. Esta deficiencia es corregida rápidamente en Japón por el uso de abono orgánico, mientras que entre nosotros, el uso de fertilizantes químicos no consigue corregir la situación hasta mitad de la época de crecimiento.
Por todo lo anterior se deduce que la akadama no es la tierra perfecta en todos los aspectos, como algunos argumentan. Su ventaja más importante es el tamaño y la firmeza del grano, así como su PH. En todas las otras características, son las prácticas horticultura les japonesas las que consiguen que se comporte como una excelente tierra.
Por ello mismo, un Bonsái cultivado entre nosotros con akadama puede no funcionar tan bien como lo haría en Japón. Deben cambiar al mismo tiempo las prácticas de riego (más abundante) y abonado (orgánico).
En el intento por conseguir una arcilla que se comportara como la akadama, algunos cultivadores comenzaron a utilizar arcilla calcinada. Pero si bien su resistencia a la presión era parecida e incluso superior, ni la forma del grano era la misma (la akadama es redondeada y la arcilla calcinada de cantos agudos), ni el PH tampoco, encontrándose variaciones entre 5,2 y 9,3 (recordemos que pocas plantas pueden sobrevivir con PH superior a 7,5, y ninguna sobrevive con PH 9).
Otros sencillamente prescinden de ella utilizando para sustituirla más cantidad de arena de río. No es una mala solución ni respecto al drenaje ni en cuanto a la retención de agua, pero precisa de un abonado programado y estricto.
Aunque esta solución es correcta, algunos aficionados se resisten a dejar de utilizar arcilla en sus mezclas, aun cuando hayan sufrido problemas por asfixia radicular en alguna ocasión.
No hay ningún problema para utilizar nuestra propia arcilla (aunque no se comportará igual que la akadama) siempre que observemos las siguientes precauciones:
Nunca usaremos arcilla superficial; aunque el grano parezca mas adecuado, en poco tiempo quedará reducida con el riego a fino polvo, que bloqueará los poros del sustrato.
Debemos ser consistentes en el cribado y rechazar los granos inferiores a 1,5 mm.
La proporción de arcilla utilizada no debe nunca sobrepasar el 20% de la mezcla, de modo que los otros componentes de la misma amortigüen la degradación de ésta.
Recuerda "la potencia sin control no sirve de nada" con este sustrato se pueden conseguir resultados increibles, o matar la planta por falta de riego....cada uno debe adaptarse al tiempo que pueda dedicar a sus plantas, y ver el resutlado que persigue.
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